Aquí os propongo una receta riquísima cuyo ingrediente principal no gusta a todo el mundo. Hablo de las espinacas, alimento básico de Popeye, rico en vitaminas A y E, yodo y antioxidantes.
Esta receta, al estar elaborada con jamón, piñones, nata y queso, hace que el sabor de las espinacas no se aprecie tanto como al comerlas hervidas, siendo muy rica, sobre todo, para los niños.
Ingredientes para 2 personas:
- 1 manojo grande de espinacas frescas (o una bolsa de espinacas ya troceadas)
- 2 lonchas de jamón serrano cortadas en tiras (o un envase de tiras o tacos de jamón)
- Piñones
- Nata líquida para cocinar
- 1 huevo
- Queso rallado
- Aceite de oliva
- Sal
Nivel de dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 25 minutos
Preparación:
Limpiamos bien las espinacas, quitamos los tallos y las hervimos unos 10 minutos. Escurrimos, troceamos y reservamos.
En una sartén, tostamos un puñadito de piñones (muy poco, porque se queman).
A continuación añadimos el jamón, incorporamos las espinacas hervidas y removemos todo. Salamos ligeramente y lo pasamos a una cazuela de barro o un recipiente para horno.
En la misma sartén, ponemos un chorrito de nata y lo calentamos en el fuego. Añadimos el huevo batido y apartamos del fuego para que no cuaje. Removemos todo bien y ponemos un pelín de sal.
Vertemos sobre el sofrito de espinacas, jamón y piñones. Espolvoreamos queso rallado por encima y gratinamos en el horno hasta que quede dorado al gusto.



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