Como nos explica la
Wikipedia, el espárrago se usa desde tiempos lejanos como una verdura y para la
medicina, debido a su sabor delicado y sus propiedades diuréticas.
Fueron cultivados por los antiguos egipcios, los griegos y los romanos,
los cuales los comieron frescos de temporada y secaban el fruto para su
uso en invierno. El espárrago perdió su popularidad durante La Edad
Media, pero resurgió durante el siglo XVII.
La
esparraguera, por aquí en el litoral mediterráneo (Valencia-Alicante),
la solemos encontrar junto a los troncos de los árboles: pinos,
naranjos; o junto a zonas rocosas.
Los
espárragos aparecen entre la zarza de la esparraguera, o en un lateral,
durante los meses de enero-marzo, meses de temperaturas frías y
húmedos.
Propiedades:
Los espárragos son poco nutritivos, pero por su riqueza en
vitaminas A, B y C son refrescantes y muy sanos. De digestión fácil, son bien tolerados
por los estómagos más delicados.
Su fósforo, que en el organismo se transforma en ácido fosfórico,
explica la acción estimulante que este alimento tiene en el sistema nervioso y sus
efectos mineralizantes para el esqueleto.
Si se come acompañado de alimentos ricos en calcio (cereales),
asegura la fijación de éste a nivel de los huesos.
Según descubrimientos recientes, es una de las verduras más ricas
en rutína, sustancia antihemorrágica.
Los espárragos contienen una sustancia sulfurosa volátil (la asparagina)
que comunica un desagradable olor fétido a la orina pero que generalmente es
inofensiva para el organismo, si bien algunas veces congestiona los riñones e irrita el
árbol urinario.
A parte de sus cualidades alimenticias se le atribuyen
tradicionalmente diversas propiedades medicinales. La decocción de sus raíces es
aperitiva y diurética. Se utiliza, además, siempre y cuando no existan lesiones en las
vías urinarias, contra palpitaciones y otras afecciones cardíacas, infartos de bazo y de
hígado, enfermedades pectorales, dolores nefríticos, ictericia, histerismo y neurosis.
Mi consejo:
Para ir a por espárragos, sólo tenemos
que ponernos ropa cómoda, calzado apropiado, y tener ganas de pasar un
rato agradable y entretenido en el campo.
Eso sí, cuando los cojamos, los tenemos que partir y NO arrancar, para que podamos tener espárragos la temporada siguiente.
Esta es nuestra primera recolecta:
Si
cogemos demasiados, una vez los tenemos enjuagados y troceados (ya que
al ser finos los utilizaremos en revueltos o tortillas), los podemos
congelar.